
Nuevamente y como otro año màs, agradezco a mi queridìsimo amigo Gastòn quien me sorprendió muy temprano con este regalo.Un poema de su prodigiosa pluma y su entrañable corazón.
APOLOGÍA DE MUJER EN GUERRA.
He visto mujer celeste, todo cuanto he podido ver.
Te vi vencida, luchando y venciendo.
Te he visto alzarte y quebrarte, gozar, pecar y perder.
He visto las risas y el desgarro contenido,
Te he visto herida, traicionada, irracional.
Y he visto la dulzura de tus manos mojadas de tierra,
Buscando la raíz de los afectos, ávida de nueva y franca libertad.
Te he visto hermana de soles,
Vestida de luna resistiendo tormentas,
Esperando con la espada alzada el clamor del trueno,
Preparando los golpes que a golpes de sangre,
Habrán de derrotar a los fantasmas.
Conozco darling tu fragilidad y tu también las mías.
Conozco tus hábitos de guerra.
Conozco tu espada, tu armadura y escudo,
Conozco las lanzas y las flechas,
Pero sobre todo aquello reconozco a la guerrera que,
Rodilla en tierra amará a quien junto a ella al enemigo va disparar.
¿Cuantas luchas Alejandra has dado el los últimos años?
Desarraigos, y pasiones deslavadas,
Miradas antaño brillantes que se transformaron en vacuas, vacías.
Cuantos amigos perdidos, cuantos espacios.
Has triunfado sin embargo,
La amazona que hay en ti lo celebra.
Reconozco hoy tus nuevas conquistas,
Sean estas las nuevas diosas de tu vida,
Sean quizás tus amantes o amores,
La sangre ofrecida en altares corrientes,
Y por dios querida como emerges,
Serena y brillante, tierna heredera de reinas hechiceras.
Nunca fuiste la doncella que esperaba en una torre a ser rescatada,
Fuiste tú la guerrera, que a lomos de dragones,
Ha volado lejos rescatando a príncipes ilusos.
Has sido la que cosecha y trabaja la tierra con las manos,
eres tu quien traza surcos y esculpe los pozos.
Tu quien con voz almendrada, baila con tambores y corre con los lobos.
Hermosa como todas las mujeres totales,
Has amado a los astros, estrellas y niños,
El amor no te ha, no nos ha dejado solos,
Has, hemos, amado a hombres y mujeres,
Libros y lentes y cinturones y cornisas.
Has amado el mundo que habitas y pisas.
Tus pies hacen florecer al paso, árboles o maleza, según de quien sea el territorio.
Eres pasión arrolladora, furia de dioses,
Tormenta eléctrica y vendaval furioso.
De tus ojos sales chispas o caricias,
De tus manos fuegos, o arrullos.
Tu vos descarga la magia,
Y también puede evocar demonios.
No juzgo mi amiga las conquistas que te has apuntado.
Aplaudo el empuje, el ñeque, la fuerza de tu empatía.
Ya fuera de ti, ya calma,
Se aprecia la sustancia de mujer en y de guerras.
Guerra al desencanto, guerra pa`l que ya no quiera,
Guerra contra absurdos convencionalismos,
Guerra contra las mal entendidas virtudes,
Guerra sea contra el andros,
Guerra sea contra aquellas aún más bárbaras,
Guerra sin cuartel a los pretensiosos y pretensiones,
La guerra tuya mía o nuestra, no conocerá jamás,
El descanso de abandonar los remos.
Contra la imagen del eterno femenino disparamos,
Como siempre rodilla en tierra,
Contra el opus, o contra voladores de luces,
Que siempre tanto abundan ellos.
Sin cuartel gritaras en sus caras,
Sin cuartel guardaremos a que acaben los inviernos.
No se donde es que haz enraizado,
Pero como junco te flectas y resistes las mareas.
Descansas también de piernas cruzadas,
Mostrando siempre atractivas piernas,
Así te contemplamos los de afuera,
Bebiendo vino y a bocanadas el dulce tabaco y el humo.
Vas tomando café retinto y te ingles,
Coleccionas sabores y aromas,
En el infinito intento por abarcar la vida entera.
A cambio sólo nos has pedido canciones, a veces abrazos otras simples espejos.
Y así vamos también los de la tribu maldita,
Gozosos y errantes en nuestro mundo de a medias.
Buscando El Dorado en paseos matutinos,
Y Shangi-la, en la oficina.
Riendo a gritos bajo la lluvia de septiembre.
O bien estas tú esplendida en un abrazo junto a tus tres increíbles hijos.
No estamos ya para marginar abrazos, o echar en la cara una ironía maldita.
Que el mundo aguanta y nosotros resistimos.
Esta apología gitana descarriada, es una abalanza a todo lo que has sido,
Una adelantada mirada al futuro que ya llega,
O bien una impertérrita mirada al mundo de más allá de la vuelta.
La invitación en todo caso sigue siendo una puerta abierta,
Y así armados de palabras o besos,
De preguntas cálidas o certeras,
Con granadas de confianza,
Calzados de zapatos o a veces de chancletas,
Iremos riéndole a todos los que miran,
Pues ellos sin saberlo también son parte de esta guerra.
Más adelante querida tendremos tiempo de arreglar jardines,
O quizás en unas horas nos entren ganas de creernos árboles.
Ya volveremos a meter nuestro cuerpo en la tierra,
Y volver a renacer de cenizas cuales fénix azules hechos con cortezas.
Un abrazo querida amapola.
Te espero en el frente, de copa en mano, bebiendo un martini.
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