(gracias a Gastón por este poema)
No he podido nunca adivinar, mujer luminosa,
Cual es el profundo secreto de tu génesis.
Desconozco el misterio de tu herencia,
Cuantas guerreras se han mezclado en tu espíritu,
En ti hay sacerdotisas de la diosa, cortesanas malignas y brillantes,
Amantes tranquilas, madres universales,
brujas y hechiceras, Magas, machis, aviadoras, soldadelas.
Cuantas prostitutas alegres, cuantas matronas reservadas.
Me gustaría conocer la textura de tus genes brillantes.
Probar el espesor de tu sangre oleosa y espesa.
Descubrir de quien heredaste tu voz raspada,
Con sabor a boleros y tangos de trasnoche.
No se tampoco con certeza, que pensaban tus diosas o mi dios,
Cuando decidieron tender un puente entre tu vida y la mía,
No se que habrán tenido en mente,
yo pienso que estaban borrachos.
Es lo único que explica este caminar juntos a lo largo de fugaces doce años.
Nos hemos rescatado juntos tantas veces,
Que la amazona y el argonauta perdido,
El príncipe guerrero y la doncella en apuros,
El dragón del foso, y el monstruo de la puerta,
Se confunden en roles compartidos.
Cual será pregunto el secreto de tu brillo,
Cuantas lunas, cuantos soles habitan en tu pecho generoso.
Donde radica pregunto, la raíz de tu fuerza de reina atlante,
Donde habita tu instinto de hechicera.
Eres torbellino salvaje, cazadora furtiva,
La guardiana entre el centeno.
Has sido dríade y náyade,
En tu cuerpo turbulento habitan Artemisa y Atenea,
Minerva, Cibeles y mitra.
Como musa has sido mi propia Calíope y Clío.
Como Juno la gran madre has parido tres futuros.
Con mi propio instinto gitano distingo tres destinos,
un rey en el mayor, y una reina la menor.
Tu impronta será la herencia de María.
Será ella quien trascienda y quebrante,
Ella quien posea espíritu inquieto y travieso.
Será ella la musa de otros, su vigilante y hechicera.
No se mujer traviesa, cual impulso o hechizo,
Nos ha hecho entretejer futuros y promesas,
Cual será el material que nos hace amigos eternos.
Nos une el desenfado que tanto nos gusta,
La impotencia que nos hiere y nos ciega.
Nos sigue el sabroso sonido del escándalo,
Nos persiguen historias sean falsas o verdaderas.
Nosotros, los otros,
hemos aprendido a bailar sobre la sorpresa ajena,
A reír de los escándalos,
a disfrutar cada una de las reglas quebrantadas.
Finalmente amiga celeste,
No se cual es el material alquímico de nuestro cariño,
Sólo se como deletrearlo y dibujarlo en morfemas y palabras.
Vayan entonces para ti mis palabras, vaya para ti un te quiero.
Te invito a que sigamos jugando.
Te invito a seguir la trayectoria de las estrellas.
A adivinar el futuro con el puro instinto,
A desgastar palabras e inventar otras nuevas.
Sigamos sembrando esta ciudad de escándalo,
Sigamos firmes en nuestras luchas.
Sigamos celebrando juntos el milagro de nuestras vidas,
Sigamos creyendo que el descreer no es la respuesta,
Sigamos soñando nuevas posibilidades.
Sigamos celebrando fiestas paganas en el living de tu casa,
Invitando a Baco a bendecir nuestro vino.
Invocando a Ceres en nuestras comidas.
Dejando la puerta abierta a mi Dios y a tus Diosas,
Invitando a Gaya, en cada encuentro.