sábado 30 de agosto de 2008

Cuando provocar es un arte o viceversa

Me gusta el arte visual y me gustan las letras. También me gusta la música y mucho. Me gusta el mundo gourmet y dentro de él los vinos y algunos destilados que me doy maña en beber de vez en cuando con pasión y alegría desenfrenada.

Dicen los que creen en los astros que los que nacimos bajo el signo de la balanza, somos enamorados del arte, y en mi caso si es cierto. Sin embargo no cualquier pintura, no cualquier letra, no cualquier música, no cualquier vino ni cualquier vodka ni cualquier tabaco, ni -dicho sea de paso -cualquier hombre (hay algunos que son dignos siempre de tener cerquita, aunque sea en recuerdos o divagaciones).

Para mi todo en la vida debe ser una provocación, estimulo y reacción, no atajos a la curiosidad para investigar, para sentir empleando todo para intentar entender ese impulso primigenio de cuando digo que algo o alguien me gusta así sin más. Ya sé ya sé, quien lea apuradamente este blog y sin conocerme pensará que esto si que es una divagación, y no se equivoca. Me muero de ganas de seguir sientiendo todo y a través de otras mentes, otras letras, otros sabores, otros brebajes...que se yo, otro cuerpo volver a esa mirada, a ese cruce de palabras, a esos modales de la piel que trastornan y hacen que una se vuelva un trozo de arcilla que cobra formas y formas y formas...

Me provoca la fotografía de la Iturbide, la poesia de los Demichelle, me provoca la pregunta que me hiciera esa noche aquel hombre cuando como un estilete me travesara el alma diciendo..."¿Tu crees que me podrías querer a mi?".

martes 12 de agosto de 2008

Woody Allen (parte III)

Ví alguién que asomaba entre la gente que estaba sentada en el café, alguien que buscaba a otro alguien que al parecer no encontraba. Si!!! era él, nuestro buen Woody, que me buscaba a mí y yo llegaba atrasada al encuentro.
Estaba de buen humor, aún cuando tenía ojeras, su sonrisa me transportó por algunos minutos a la magia del encuentro.
Caminamos un par de cuadras, lo ví más bajo y mas delgado. Debo haber parecido una madraza a su lado, por que justo ese día me puse unos zapatos con un taco que me hacia subir como 6 cms. No le sentí ese olor a perfume francés y no hizo falta que me dijera nada pero lo sentí sumido en una crisis de esas que he aprendido a olfatear de lejos. En un acto simbólico me puso los anillos que se me habían quedado en su velador, aquella noche.y luego me besó.

Hablamos un par de cosas sin importancia, cuando le dije que me iba...me miró con sus ojos de ardilla y me abrazó. Ahí noté que nosotros tenemos harto paño que cortar, y nos hizo falta tiempo.

Siempre habrá una taza de té para ti...Woody,vuelve cuando quieras. Que yo sigo siempre en el mismo lugar.