
Woody, evidentemente, se predispuso a usar todos sus encantos- que dicho sea de paso- no son pocos y haciendo gala de un conocimiento acotado de las mujeres "arena" empezó el juego.
¿Té rojo o verde?... Y a quién le importa si ella no creyendoselo mucho se da cuenta que está tomando té con el mismísimo Woody Allen. Woody tiene una manera particular de expresarse de él mismo y además de sus congéneres..."los hombres somos muy hueones...ustedes las mujeres son mucho más evolucionadas...por que conversan, se comunican y se permiten decir cosas, acompañarse".
Le sacó el rollo ligerito...en diez minutos su mirada aguda- la física- detrás de sus lentes de acetato y la interior, se conjugaron para darse cuenta que su acompañante era del selecto grupo de mujeres que son serias candidatas a la soledad permanente por que no hay nadie que las aguante. Insurrectas, malhabladas, parás en la hilacha, elegantes y seguras de si mismas, dejan bien claro que no necesitan de una apoyo masculino que las validecuesta encontrar alguien interesante con quien compartir el poder de lo érotico. Pero como las Diosas de pronto se ponen juguetonas y hacen que todo ocurra...
Woody y ella se encontraron de una manera tan especial que inevitablemente no podía ser de otro modo y tenían que terminar tranquilamente negociando...por que entre gitanos no es bueno verse la suerte.
