_ Oye Mona, que como te digo una cosa te digo la otra eh!!!!, que tu tontita no eres...a ver, suelta, con quien te has metido ahora...
_ Con nadie
_ Mentira!!! acaso no sabes que mentir es un gravísimo pecado...ya anda y sueltala con quien...
_ está bien, con tu hermano...
_ ¿Cómo?... nah eso es imposible , Fernandito no sale jamás, ha estado de cabeza sacando el doctorado en ciencias naturales, es imposible que se haya lìado contigo.
_ Y si, ya lamento romperte la moral, pero si. ¿Te cuento?
La sonrisa de Mica se hacía cómplice y maliciosa,mientras encendía el segundo cigarrillo de la tarde y recostando su cabeza en la mano que le quedaba libre y que además, lucía coquetona un anillo de esmeraldinas pequeñas.
- Mica, tu sabes que tu hermano ha sido para mi una especie de fantasía, cierto? Tu sabes que siempre lo mirè con los mismos ojos de conejo al escabeche ¿cierto?. Tu sabes que yo le escribía un e mail al menos semanal aunque jamas me contestaba cuando se le ocurrió la bendita idea de irse de investigador a la selva Lacandona y casi termina enrolado en el EZLN ¿cierto?.
EL asunto es que ahora sin la sombra del difunto, me decidí a hacer realidad mis deseos (decir sueños sería demasiado romántico).
- Si...y?
- Bueno te acuerdas de la exposicion fotográfica de hace dos semanas en el Museo , ahí lo ví, tu no se por que no me habias dicho lo cambiado que estaba despues de ese viaje por centro américa. O acaso te olvidaste como me gustaban los hombres...físicamente digo...si pues así mismo con ese pelo negro azabache que brilla a rabiar, el cuerpo trabajado a punta de cargar y descargar armas, sacos para diques y quizas que bichos que cazaban para comer. Jamás te perdonarè que me hayas ocultado lo guapo y sensual que se ha puesto. Si incluso yo misma tuve que preguntarle así cara de raja si estaba emparejado y me dijo que no. Y yo no le creí, hasta el día en que se dejó caer por casa. No era temprano ni tarde era la hora no más. Cuando llegó con una botella de vino entre sus manos y una flor medio mustia que se le hbaía quedado con el calor del automovil.
¿Qué querías que hiciera? que le cerrara la puerta en su nariz, su nariz aguileña y pequeña. No, pues, era mi gran oportunidad de saber en que onda estaba respirando...y creeme Mica querida que jamás en la vida me arrepentiré.
- Y? qué más?
- ¿qué más de que? yo me vuelvo desmemoriada en cosas de affaire.
- ¿cómo sucedieron las cosas, de que hablaron, se bebieron todo el vino?
- Ah , curiosona...verás. Yo estaba tan felíz con su sorpresiva visita que no sabía bien que decirle sin que la voz tuviera un cierto temblorcillo, pero cuando descorchó el vino y escancio un chorro generoso sobre las copas...ah! ahí sentí que era otra cosa. (la seguimos después)
viernes 14 de marzo de 2008
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