jueves 28 de febrero de 2008

HOY TODAS SOMOS CAMILA Y SOFIA...


Un dolor se nos metió en el corazón, un dolor que nos despertó hoy día en la mañana temprano cuando nos informan que encontraron a dos niñitas que habían sido secuestradas anoche, muertas en un garage como 6 cuadras de sus casas.

Estas pequeñas se fueron con un tipo que les ofreción un perrito si lo acompañaban.
Hoy todas las mujeres valdivianas nos llamamos Camila o Sofía, hoy todas hemos dejado de tener nuestras edades para tener 6 o siete añitos, se nos agrandan los ojos, nos ponemos expectantes ante un extraño que nos busca conversa y nos ofrece hacer negocios con nuestra curiosidad, hoy nos han violentado a todas, nos han asesinado a todas. Hoy todas fuimos tambièn una madre doliente que tejía redes de ayuda en su barrio, hoy todos fuimos la vecina que salió hasta tarde ayer por la noche buscando a las niñas.


Una vez más dos mujeres pequeñas han sido agredidas, una vez el poder del abuso abrazó la inocencia y la fragilidad.


No queremos más, hoy somos muchas las que decimos que ya basta. tenemos el corazón encogido cuando pensamos que esto pudo haberle sucedido a una hija nuestra, a nuestra vecina, a nuestra estudiante de cualquier escuela.

No callar, no ser presa del temor, por el contrario alzar la voz para que nunca más ninguna mujer, ninguna niña pueda ser recuperada sin vida de ningun garage entre unos plásticos. A todas nos duele por que hoy todas somos ellas.

miércoles 13 de febrero de 2008

Primer bimestre, intenso y movido...



Sin posibilidad ninguna de vacaciones durante estos dos meses, con un calor que derrite cualquier bicho que pise la tierra (o que vuele, pa'l caso da igual), me he mamado estos dos primeros meses del año.

Con más trabajo que en cualquier época del año, hijo adolescente pololeando, matrimonios de amigos ad portas y novedades varias, este 2008 no ha dejado de moverse, pasa por el lado mío me coquetea y se sigue su curso.
No he tenido tiempo apenas de pensar en dos o tres cositas nada más, con ganas de irme a cualquier sitio con mis críos, lejos del ruido, leer un buen libro y tomar ese vodka Absolut Apeach frozen que vino desde el Free shop de Santiago (que estaba más escuálido que el de Sao Paulo, según las palabras del portador) es lo que necesito para que en diez o cinco días pueda al menos atisbar la sensación de decir, yo igual estuve de vacaciones.

Sin embargo, tengo la intuición de que me sorprenderá y eso espero. me veo focalizada en dos cosas y el resto que espere. Sin muchas ganas de entregar el corazón, sin ilusión ninguna, a pesar de que hay posibilidades, creo que estoy en un tiempo sin sazón para cosas del amor o de algo parecido. Agradecida de las Diosas de que siempre ponen a alguien como pa que termine reafirmando mi opción (pasteles? no gracias...y aunque no fuera prefiero no saber). Solita estamos bien.

Por ahora salgo disparada a comprarme un lindisimo vestido para la fiesta de los Tórtolos que se casan este fin de semana, sin acompañante para el evento, y mejor asi no me siento atada a nadie, me dispongo a bailar todos esos ritmos tropicales que alegran la vida. Felicidades para ellos.
Así es la vida.

domingo 3 de febrero de 2008

Mis almuerzos en Futrono


Cada vez que voy a Futrono almuerzo en el restaurant La guarida de la Sra. Silvia. Esta mujer cocina increíble, la comida es casera, nada de hamburguesas compradas, nada de papas fritas pre fritas...nah, todo lo que se come se prepara y además con cariño, eso se nota, se huele y se degusta.

Una de las últimas veces probé un postre maravilloso que ya se lo quisieran los Rodriguez, Von Müllenbroeck o Charpentier, por citar a los más conocidos cocineros de la escena nacional...Mousse de chancaca que en realidad tiene un ingrediente secreto que no puedo revelarlo, pero yo lo conozco. Es una mousse cremosa, suave...de sabor aterciopelado y envolvente, que al menos a mi recuerda la Ambrosía que comiamos en el Olympo.


Mis almuerzos en Futrono, son tan cálidos, tan necesarios, tan como de casa que me siento feliz, cada vez que busco refugio en esa Guarida. Alguna vez en pleno invierno, con una lluvia que calaba los huesos, me quedé al lado de la estufa para calentarme tomando café y ordenando el trabajo.

Gracias Señora Silvia y gracias tambián a Rosita por atender tan bien.