
Un dolor se nos metió en el corazón, un dolor que nos despertó hoy día en la mañana temprano cuando nos informan que encontraron a dos niñitas que habían sido secuestradas anoche, muertas en un garage como 6 cuadras de sus casas.
Estas pequeñas se fueron con un tipo que les ofreción un perrito si lo acompañaban.
Hoy todas las mujeres valdivianas nos llamamos Camila o Sofía, hoy todas hemos dejado de tener nuestras edades para tener 6 o siete añitos, se nos agrandan los ojos, nos ponemos expectantes ante un extraño que nos busca conversa y nos ofrece hacer negocios con nuestra curiosidad, hoy nos han violentado a todas, nos han asesinado a todas. Hoy todas fuimos tambièn una madre doliente que tejía redes de ayuda en su barrio, hoy todos fuimos la vecina que salió hasta tarde ayer por la noche buscando a las niñas.
Una vez más dos mujeres pequeñas han sido agredidas, una vez el poder del abuso abrazó la inocencia y la fragilidad.
No queremos más, hoy somos muchas las que decimos que ya basta. tenemos el corazón encogido cuando pensamos que esto pudo haberle sucedido a una hija nuestra, a nuestra vecina, a nuestra estudiante de cualquier escuela.
No callar, no ser presa del temor, por el contrario alzar la voz para que nunca más ninguna mujer, ninguna niña pueda ser recuperada sin vida de ningun garage entre unos plásticos. A todas nos duele por que hoy todas somos ellas.
