
Cuando una cumple 37 años ha visto pasar harta agua bajo el puente y no todo da igual, ni cualquier causa perdida es buena. No da lo mismo nada y hay cosas que se tornan más importantes que otras.
El lunes 20 cumplí años, y fue un día distinto a otros. Empecé celebrando con mis viejos, mis hijos, mi hermana y mi tía en Puerto Montt. Con un vino casas del Bosque que mi padre tenía guardado vaya a saber usté para que ocasión (el vino increíble), con sushi, empanada gallega y torta de ciruela, más bombones franceses que llevó mi hermana. Con velitas encendidas y toda la parafernalia. Mi hermana de buen ánimo que para mi fue el mejor regalo y con mis viejos riendose a mandíbula suelta de las ocurrencias de mi querida Florencia.
Sentí en ese minuto, como he sentido en otras ocasiones que no han sido pocas, que me bastaba eso para ser feliz, que la vida es linda y que disfrutar de pequeños momentos me nutren el alma para seguir caminando con elegancia, a pesar de los problemas.
Al otro día recibí no se cuantos mensajes de felicitaciones, llamadas telefónicas y regalitos y dibujos y toda clase de manifestaciones de cariño, muchas de mis compañeros de trabajo y de mis amistades regadas por el mundo...desde Argentina (el Gus...chispeante como el Champagne), hasta Dhaka en Bangladesh (Samuil and his nice smile...), otras de la gente para la cual yo trabajo y que me han enseñado sin duda que la vida es un derecho y ser feliz también lo es.
Entre los regalos varios, me gustaría compartir solo por vanidad (y qué!) uno de los que más me ha gustado...el autor seguramente se sentirá perturbado y seguramente me reprenderá, y posteará en este mismo espacio...que cómo se me ocurre, pero en fin... como me sentí tan bien y además él sabe que lo quiero mucho y que su amistad es ciertamente una de las cosas inexplicables, por que somos distintos en muchos aspectos, pero al parecer la mordacidad y la acidez a veces, la sensibilidad y la insensatez otras, nos unen más allá y a pesar de nosotros mismos.
Pero bueno bueno... como este posteo me va saliendo muy largo, en la entrada que viene pongo el poemazo este...lo leo y me sigo maravillando no sólo de la habilidad que tiene este hombre, si no de que es tan observador.
Abrazos para todos y todas
3 comentarios:
Amiga, nuevamente mi saludo...
Y mi gratitud por tu amistad. Que lindo saber que el día lunes tuviste uno de esos momentos por los cuales vale la pena vivir la vida...
El regalo de Gastón sin duda fue el mejor... que se decida.. que se dedique por que talento hay y de sobra!
Queda pendiente lo de la empanada gallega.
Un abrazo gigante...
Almendrita y Jacqueline
Gracias querida jacki, el día 1 de noviembre los espero por casa, por el privado te doy los detalles de hora y circunstancias. Ahí te quedarás morada de tanto comer empanada gallega y Almendrita saldrá tan locuaz como un atún (juajuajua). besos
Que inesperdas cicatrices afloran en el sorprendido lector, desde el rincón burgués de la apatía.Com ese beneficio que nos compartes, del magnífico regalo con que te atavió, tu amigo Gastón. Señalan que la poseía no es de quien la escribe, sino de quien la usa. Entonces, cuántos adjetivos me insultan descaradamente, por mi desventurada descortesía, querida Alejandra: eterna y breve...Rubén
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