Ví alguién que asomaba entre la gente que estaba sentada en el café, alguien que buscaba a otro alguien que al parecer no encontraba. Si!!! era él, nuestro buen Woody, que me buscaba a mí y yo llegaba atrasada al encuentro.
Estaba de buen humor, aún cuando tenía ojeras, su sonrisa me transportó por algunos minutos a la magia del encuentro.
Caminamos un par de cuadras, lo ví más bajo y mas delgado. Debo haber parecido una madraza a su lado, por que justo ese día me puse unos zapatos con un taco que me hacia subir como 6 cms. No le sentí ese olor a perfume francés y no hizo falta que me dijera nada pero lo sentí sumido en una crisis de esas que he aprendido a olfatear de lejos. En un acto simbólico me puso los anillos que se me habían quedado en su velador, aquella noche.y luego me besó.
Hablamos un par de cosas sin importancia, cuando le dije que me iba...me miró con sus ojos de ardilla y me abrazó. Ahí noté que nosotros tenemos harto paño que cortar, y nos hizo falta tiempo.
Siempre habrá una taza de té para ti...Woody,vuelve cuando quieras. Que yo sigo siempre en el mismo lugar.
martes 12 de agosto de 2008
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