
Polo, este escrito es para ti, cuando anoche hablamos del orgullo (te acuerdas?) que podría haber sido algo así como la rabia y el orgullo, igual que el libro de la Fallaci, en el cotexto que solo tu sabes que se dió, recordé episodios de mi historia familiar, especialmente a mi abuela Umiliana que tiene su cuento...este escrito estaba ya elaborado con anterioridad.
Mientras la Umiliana, caminaba por ese inmenso huerto la Ema ,vivía haciendo la comida en una cocina que de tamaño es como la mitad del primer piso de mi casa. Recuerdo ese olor, siempre el mismo olor a comida, comida que yo daba una guerra impresionante por no comerme claro, por que eran cosas que las niñas mimosas y mañosas para comer no toleran, el pescado, las legumbres, la cazuela, el puchero (ese que lleva trozos de coles). Mi abuelita Ema siempre andaba con un delantal, y un chalecòn de lana de esos que abrigan hasta el alma. Y siempre de aqui para allà. Ella cosìa y hasta ya crecidas nos hizo vestidos y, nos tejìa chalecos. Incluso le ha tejido a la Flo. Fuerade eso aprovechando la insolencia floral del inmenso jardìn y de los rodendros, lilas, hortencias y crisantemos del patio, ella con una gran habilidad hacìa bouquet de flores, coronas, con dibujos para la Cruz Roja, los bomberos, la Muni etc etc. Ella era top, tenía ingresos propios y con eso le daba para todo. Sin contar con que mi abuelo era un monstruo de las finanzas y llevaba todo con un control que te cagas. Eso en parte tambièn lo he heredado yo que hago presupuesto anual para los gastos de casa, hagoestimaciones etc.Sacaba mi cuenta y cuando yo nacì mi abuela tenìa 60 años, ahoratiene 94. En el patio de la casa de Puerto Montt, siempre hablo de lacasa de los abuelos, habìa un huerto inmenso, habìa frambuesas,manzanas, un peral, murtas, grosellas, varios árboles de cerezas y un tremendo ciruelo. Tambièn habìa un armatoste gigantesco que parecìauna nave espacial , algo asì como un cohete dibujado por un niño pequeño, eso era un ahumadero de pescado y de carne.Recuerdo haber corrido hasta quedar exhausta por ese patio, recuerdohaberme colgado con ganas del manzano, el màs chico, el que colindaba con el sitio de la Sra. Helo.Tambien recuerdo haber jugado mucho con Bambi un pastor alemàn precioso que don Walter, el que empezò con las alfombras de Puyuhuapi le regaló a mi Tata por que siempre traìa muy atendido a su nieto que estaba interno en el Colegio Alemàn en Puerto Montt. Miabuelo era contador de la marina mercante y navegaba asiduamente. Recuerdo haber visto gallinas tambièn y tambièn a Pillìn y Perejil, otros pequeños perros.
Pero bueno anoche en medio de nuestra conversa me recordé de la Umi, mi bisabuela, ella es el monumento al orgullo femenino. Recordando debo decir que jamas la vi sonreir, siempre daba la impresión de que estaba enojada, pero no era enojo tenía un gesto adusto que con el correr de los años e investigando por aqui y por allá me he decidido a pensar que la Umi vivió siempre con una pena enorme que su corazón no alcanzaba a desahogar y no quería desahogar tampoco. No quería mostrarse vulnerable.
El episodio de su historia más revelador es el que oí hace algún tiempo de boca de mi padre. Mi bisabuela Umiliana estaba casada con un señor que al parecer no le llegaba ni a los talones, en tèrminos de proyectos familiares, ella tenía tierras y animales, y fue ella misma que con ayuda de unos huilliches de la pequeña isla en Chiloe donde vivieron enterraron a su padre cuando murió de viruela, nada de lloriqueos, nada de dejar que otros hicieran esas cosas, ella siempre hizo todos. Pero lo que la marcó y marcó a la familia de por vida, hasta hoy, fue que su marido un día impulsado no se por que vientos le dijo que el se iba al norte a buscar fortuna (no vivían mal), ella le dijo con voz de sentencia "si sales por esa puerta, tu no vuelves a entrar y te doy por muerto..." pues el bisabuelo desafiando a esta mujer, agarró un atillo de ropa y salió, pues al otro día Umiliana vestía de luto, arregló para que su segunda hija (mi abuela Ema) aparezca con sus apellidos, como si ella hubiese sido hija solo de ella, y no volvió a sonreir. Siempre habían algunas noticias del bisabuelo, noticias que por cierto ella entre el odio y la pena y más encima la rabia se resistía a escuchar. La Umi murió cuando yo tenía cuatro años, la recuerdo desdentada y en su pieza oscura, extendiendome sus manos arrugadas como pasas en las que guardaba caramelos que me daba sin sonreir.
¿Se puede finalmente ser tan orgullosa como para matar en vida al hombre que se supone que has querido? ¿Se puede ser tan orgullosa como para privar a tus hijos de crecer con su padre?, pues si, claro que se puede. Pobre Umi, no creas que no me toca el alma pensar en ella, en ese tiempo.
Hoy que este año se acaba y durante èl tuve que poner en juego aprendizajes ancestrales y por que no decirlo orgullo tambièn, me doy cuenta que he crecido que soy una mujer que puede pararse con algun grado de seguridad frente a la vida, que puede agrandar los ojos para ver del mundo lo que a simple vista no se ve. Agradezco a todas las mujeres de mi línea sanguinea que me han allanado el camino para que todo lo que ha sucedido suceda y todo lo que viene venga no màs. A mis bichas Umi, Fidelia, Eloíza, a misabuelas Rosa y Ema. A mi madre, el pedazo de mujer que he tenido de referencia. Y pensar con mi mejor energía en lo que quiero para mis mujeres pequeñas, Flo y Maritxu y mis ya queridas nietas que están conformandose en algun lugar del cosmos.
