
Escribir sobre Alekos Panagulis es una tarea infructosa , despuès que la Fallaci ha escrito nada menos que un libro sobre él.
Y...si puede serlo efectivamente. Me mueve a escribir sobre él por que releo UN HOMBRE, ese libro que ha despertado en mí mucha ternura, rabia, lástima, rebeldía. Mi historia con este libro se remonta al año 1999 cuando fui a al oficina de mi amigo y él tenía este libro y él mismo me lo pasó diciendome "debes leerlo" y asi lo hice, lo leí y jamás me pude zafar de la Fallaci.
En todo caso sobre Panagulis podría decir que me llamó la atención esta veta de escritor incipiente, de poeta, de poeta en la cárcel cuando escribia con sangre cuando le requisaban el bolígrafo y el papel, el poema Viaje que le regaló escrito en un papelito a la Fallaci en medio de la cena en un restaurant donde eran vigilados me gustó. La traducción no se si será la misma, en todo caso conociendo a esta mujer que es tan riguros, siento que no tengo derecho ninguno a cuestionarla, además yo tampoco se griego.
Panagulis fue un genio estando en Boiati, quizás sus mejores años fueron en la cárcel, en esa cárcel nicho que Hazizikis mandó construir para él, cuando escribia desde la ansiedad controlada de la libertad, aprendiendo italiano y leyendo como podía los artículos de Oriana que le llegaban en algún diario no actualizado. Luego en libertad, le costó saber que quería hacer y fue de fracaso en fracaso, siempre enamorado de la muerte, de la idea de la lucha in extremo, de la irreverencia a ultranza. Ella lo amó , que duda cabe y a su manera el también la amó, aunque siento que amó mucho más su causa, la lucha contra la tiranía.
Tal vez si Alekos, Alexandros, hubiera renuciado a la idea de la lucha hoy capaz que aún estaba vivo, pero lo mataron muy pronto , en cambio ella muriò de enfermedad. (no quiero decir que ella haya renunciado a esa idea, las mujeres vivimos más)
Dejo aqui el poema:
Viaje
Viajo por aguas desconocidas en una nave
semejante a millones de otras naves
que vagan por océanos y mares
siguiendo rutas y ateniendose a horarios perfectos
Y muchas más,
también muchas más
amarradas en los puertos.
Durante años he cargado esta nave
con todo lo que me daban
y que yo tomaba con gozo sin límites.
Luego,
lo recuerdo como si fuera hoy,
la pintaba con colores radiantes
y permanecía atento
para que en ningún
lugar cayera una mancha.
la quería bella para mi viaje.
Y después de haber esperado tanto, tanto
llegó por fin la hora de zarpar.
Y zarpé