
Me siento muy cansada, tengo ganas de tomar vacaciones mañana mismo, siento que el año me pasó la cuenta, pero tambièn debo reconocer que sonrio cuando pienso en lo que ha sido este tiempo.
Aprendizajes varios, es la frase que se me ocurre poner como una síntesis personal. Sí aprendí y de las formas más dolorosas y otras no tanto. Me caí, me dolió, me levanté , me sacudí el polvo y seguí caminando. Siento que he enfrentado este año con lo que venía y con las herramientas que he podido juntar en los años de vida que he tenido y el final es bastante mejor que el comienzo.
Debo reconocer que me he acostumbrado a un espacio de soledad donde la armonía me llega sin hacer ningún esfuerzo y donde el silencio a veces y el bullicio otras me va modelando para experiencias que creo la vida me seguirá poniendo por delante.
Me he descubierto fuerte, valiente y autónoma, tambièn me he descubierto más reflexiva y sabia, tan sabia que siento que alguna amiga puede apoyarse en mis experiencias, en mis vivencias, en mis maneras de ver el mundo.
No soy la misma de hace un año...no...muté, cambié. Tengo mi corazón centrado en coordenadas fundamentales de mi vida, por un lado mis hijos y por otra los trabajos que tengo.
No fuí capaz con dos trabajos y dos estudios...ya podré, pero fui capaz de sostener a mi hermosa familia, de renovar nuestro espacio físico y de no dejar de ir a las reuniones del colegio, de mantener la puerta de casa abierta para alguna amistad en desgracia y de mantener el corazón tibio para acoger las causas ganadas, las de siempre (descubrí con sombro que no hay causas perdidas).
Este año se va...y se va teñido de sonrisas, de regalos, de sueños y de un sabor tan agradable como una pata de jamón serrano o de galletitas de maría jesús...este año se va con la ilusión de pensar que el otro año puede traerme regalos impensados. Estoy abierta a la novedad.
¡Feliz fin de año para todos y todas las que de pronto leen estas líneas!
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