Una casa cualquiera, en un barrio cualquiera, dos historias que comienzan un día de invierno o de otoño, no recuerdo bien.
Muchas conversas, muchas lágrimas, muchisimas carcajadas y tardes y días compartidos. La tarde tiene otro color con mi amiga en casa, con mi gran amiga, esa que me sostuvo cuando yo sentía que mi dolor era insostenible y me decía, "si quieres llorar , llora no más".
Al revés de lo que pudiera pensarse estas tardes han sido ocasión de decirnos cosas, de pensar en voz alta y reirnos fuerte...quién nos habría dicho esto hace dos o tres años atrás..sin duda que la vida nos sorprende, pero más nossorprendemos nosotras de los pasos que somos capaces de dar.
Así es la vida... y así es el amor.
Las Diosas guarden este albergue de las mujeres alegres.
jueves 27 de diciembre de 2007
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