Ulises:
Sucede que me acostumbré a tejer. El tejido se ha convertido en la forma de canalizar la ardiente paciencia que me hace pedazos en esta larga espera.
¿Recuerdas la ultima vez que me bañé en el tranquilo mar azul de tus ojos?. Fue hace tanto tiempo ya , apenas te has ido hace tres días y te extraño como si hubiera pasado un mes. Tus ojos son un mar tranquilo, que no dice relación con la intranquilidad de tu vida, hoy en las islas, el otro mes en el norte de Africa de donde has dicho me traerás hermosas joyas y una hierba maravillosa que se fuma y alucina.
Me acostumbré a tejer , mi querido Ulises, a ir juntando las estrellas en la noche y pensando que tu haces lo mismo, para orientarte, saber que el norte esta hacia allá y no hacia el otro lado. Aprendí junto a ti a ver los astros, esos mismos que ahora quiero me digan exactamente donde estas. Te quiero.
Y te creo cuando me dices que has sorteado el mar de las sirenas, haciendo esfuerzos, solo para que yo no sienta que ni en las peores condiciones sucumbes. Eres un guerrero Ulises, lo eres, tu no agachas la cabeza, no doblas la rodilla y sin embargo puedes ser dulce y tierno. A veces te cuesta expresarte, decir lo que sientes con las palabras adecuadas, y puedes sufrir por otros y reirte de ti mismo y articular mil estrategias.
No podría no quererte y no dejar de tejer ni un solo día, ni un solo día hasta que corra a tus brazos, cuando bajes del navío.
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1 comentarios:
Querida Penélope, después de leer esta textil confesión, debo decirte, que junto a la cajaita de té que aún me debes, necesitas sumar un lindo chaleco para este cuerpito talla S.
Un besote
Neomale
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